Ribeira Sacra

Ribeira Sacra es sinónimo de naturaleza, tradición y religión. Tierra de buen vino elaborado desde el arduo y peligroso trabajo de recogida de uva en sus vertiginosas terrazas.

Destino idílico para los amantes del sosiego. Son muchas las razones por las que dejarse llevar por los sentidos y palpar el inexorable paso del tiempo.

Castro Candelas. Elegimos este singular pueblo enclavado entorno a la fortaleza medieval de los Condes de Lemos como punto de partida y toma de contacto de la zona. Nos alojamos en Casa de Caldelas, un pequeño y rústico hotel familiar, cuyas paredes de piedra original logran transportarnos a épocas anteriores llenas de historia.

Ruta pasarelas del Río Mao. Desde Castro Candelas y dirección Parada do Sil, a través de carreteras serpenteantes llegamos hasta el desvío que indica la Fábrica de la Luz, desde donde parte la ruta. De dificultad técnica baja, es perfecta para disfrutar en familia y con niños. Son unos 4 km a través de pasarelas suspendidas sobre el río Mao, afluente del Sil.

 Si se desea continuar la ruta se puede hacer a través del cañon del río a lo largo de unos 16 km.

Mirador Balcones de Madrid (Parada do Sil). El mirador por excelencia de la Ribeira Sacra ourensana, y no es para menos. Desde aquí obtuvimos una panorámica inigualable que perdurará por tiempo en nuestra retina. No apto para acrofóbicos.

¿Cómo llegar? En coche hasta el campo de fútbol de Parada do Sil, y en un corto y cómodo paseo, enseguida encontramos estas preciosas vistas del cañón. Es inevitable no soltar un …wuauu!!

Ruta Cañones del Río Sil.- Monasterio Santa Cristina de Ribas de Sil.

Dificultad técnica: baja- moderada. Distancia: 17 km. Tiene forma de “ocho”, pudiendo ser reducida a la mitad.

Tras la caminata por las pasarelas del río Mao, y con ansias de conocer y ver mas paisaje, nos calzamos las botas y emprendimos de nuevo ruta. Esta vez mas exigente pero no por ello, imposible. Parte del municipio orensano de Parada do Sil y discurre siguiendo la PRG 98, a través de sendas perfectamente señalizadas y al abrigo de robledales y castañares. El bosque esconde un verdadero tesoro en su parte final: el Monasterio románico de Santa Cristina, cuya impactante belleza es debida tanto al edificio en sí mismo, como al emplazamiento en el que se halla situado.

Parada breve en el Mirador de Cabezoas y alcanzamos el Monasterio de Santo Estevo, de estilo románico y transformado en un elegante parador perteneciente a la red de Paradores Nacionales.

 Tanto el complejo histórico-artístico como el entorno boscoso que le rodea, brindan al visitante una experiencia y marco visual incomparable.

Monasterio San Pedro de Rocas, en Esgos. Este antiguo monasterio rupestre excavado en piedra, resultó ser por mérito propio, un lugar fascinante y cargado de una misteriosa energía y abrumadora soledad.

Este lugar de culto se cree que es el monasterio mas antiguo de Galicia, y así lo atestigua una capa de manto verde que cubre el lugar. En su interior, tumbas abiertas y excavadas en la roca, le dan un cariz todavía mas rocambolesco.

De camino hacia Belesar, hicimos una parada express en el pueblo de Chantada para relajarnos, un poco mas si cabía, en el sendero peatonal sobre el río Asma.

Belesar, a orillas del Miño, es uno de esos lugares que cautivan.

Tiene un embarcadero propio sobre el embalse al que da nombre, donde, en temporada estival y si el tiempo acompaña, uno puede dar un paseo en barco y ejercitar todos los sentidos. Y si se es más de tener los pies en la tierra, resulta igualmente bucólico pasear entre los viñedos que penden vertiginosamente sobre el río.

Continuamos hacia la Bodega Abadía de Cova,

 que puede presumir, y así presume, de un mirador distinto a cualquier otro visto hasta ahora, el de Cabo do Mondo, desde donde admirar un meandro perfectamente dibujado por el curso del río.

La Playa fluvial de A Cova, uno de los parajes mas populares de la zona, supone un alto en el camino, especialmente en los días mas calurosos.

Continuamos hasta Monforte de Lemos, ciudad fortificada donde empaparse de cultura tras cada esquina: el edificio de los Escolapios,  la muralla, la torre del homenaje o el monasterio de San Vicente do Pino en lo alto de la villa, desde donde obtener una excelente panorámica.

Nos despedimos con un último vistazo sobre el Sil desde el Mirador del Duque, sabiendo con certeza que esa no sería la última vez.

 

 

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