Costa Rica. Monteverde. Reserva de Curi-Cancha, Reserva de Santa Elena y canopy.

Nuestros siguientes días han estado centrados en la abrupta Monteverde. Como bien podíamos imaginar, se trata de un área de montaña muy verde, lluviosa y nubosa, lo que precisamente le confiere una belleza inigualable.

Llegar hasta allí resulta una odisea por lo que en esta ocasión decidimos hacerlo un poquito mas fácil. Desde La Fortuna contratamos el paquete jeep-boat-jeep, que aunque no tan econónomico, nos permitió ahorrarnos bastante tiempo. Una furgoneta nos llevó hasta la laguna Arenal, donde un barquito nos estaba esperando para atravesarla. 

EditarYa en la otra orilla, una segunda furgoneta nos aguardaba para embarcarnos en un emocionante viaje a través de pistas de tierra y barro abrigadas por plantaciones de café. Una hora y media tardamos en recorrer los 40km de esta parte del trayecto. Nos alojamos en el pueblecito de Santa Elena, bastante animado y con todos los servicios.

Monteverde se ha convertido por méritos propios en uno de los destinos mas solicitados por los amantes de naturaleza y la aventura. Cuna de actividades extremas, especialmente el canopy 

(tirolinas en bosques), puenting o bungee, invita al viajero a quitarse cualquier miedo y sumergirse en cualquiera de ellas. Ninguna de ellas es apta para vertoginosos o cardíacos, aunque, sin duda, resultan ser una de las experiencias mas emocionantes que puede uno vivir en Costa Rica.

Su desafortunado clima no nos impidió visitar alguna de las reservas mas bellas vistas hasta ahora. En el hotel nos aconsejaron visitar la cercana Curi-Cancha en lugar de la de Monteverde, por estar menos preparada, ser mas auténtica y estar menos masificada. Además es un paraíso para el avistamiento de aves de la región.

Un ágil pizote, de cola y hocico largos, nos dió la bienvenida. Unos coloridos colibris consiguieron sorprendernos con sus maniobras aéreas.

El buen tiempo nos dió la espalda y nos cayó una de esas tormentas de agua que no se ven en siglos.

 Al salir de la reserva nos resguardamos de la lluvia en la fábrica de quesos y helados que abastece todo Monteverde. Sus especialidades: queso de palmito, helado de guanabana y de higos con leche condensada… Suenan tan deliciosos como resultaron serlo.

Al día siguiente la lluvia nos dió una tregua y visitamos la cercana Reserva de Santa Elena. No hay bus que te lleve hasta allí. Solo se puede llegar en coche privado, taxi o recientemente, desde las Cabinas Vista del Golfo parte un autobús propio del hotel pero que puede utilizarlo cualquiera.

Se trata de un bosque nuboso donde abundan helechos, líquenes y bromelias,

 entre otras, que crecen a lo largo de los árboles, utilizándolo como huésped, con la finalidad de obtener luz solar.

Este tipo de bosques es hogar de los quetzales, además de perezosos, aunque es de noche cuando es mas fácil ver estos últimos, ya que es cuando salen a comer. 

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